Chinguetti, en Mauritania: una ciudad que alberga ocho siglos de patrimonio islámico
Ciudad histórica mauritana cuyo nombre designó durante siglos al país entero en el mundo islámico, Chinguetti desempeñó un papel religioso, cultural y económico destacado en las antiguas rutas comerciales.
Hoy conserva tesoros culturales en sus bibliotecas, que reúnen manuscritos raros, mientras afronta la dureza del clima y el estancamiento de los planes de desarrollo de Mauritania.
El nombre y la historia
El origen del nombre «Chinguetti» sigue sin resolverse. La hipótesis más extendida ve en él «los manantiales de los caballos» en una de las lenguas locales hoy extinguidas; otra lo hace derivar del nombre de una montaña de la región.
Una tercera lectura lo vincula a la palabra árabe shaqit, que en los diccionarios designa por lo general la alfarería, o las tinajas de cerámica en las que se conserva el agua, aunque resulta poco probable que el árabe clásico influyera en la toponimia en época tan temprana.
En el habla local el nombre se pronuncia «Shinguiti» (con g), pero con el tiempo se impuso la forma «Chinguetti», sobre todo por efecto de la tradición escrita y de la difusión del nombre fuera del país.
Las tradiciones orales —muy contradictorias entre sí— remontan el nacimiento de la ciudad al siglo VIII d. C. / II de la Hégira, con la fundación del asentamiento de «Abweir» en 777 d. C. / 160 H., cerca del emplazamiento de la actual Chinguetti.
Según esos relatos, «Abweir» sería la «primera Chinguetti», conforme recoge Ahmed Mouloud al-Hilal del manuscrito Tarij Ibn Habt, obra de uno de los sabios de la ciudad. Estas tradiciones vinculan a la ciudad, en esta fase, con el surgimiento del Estado almorávide en el desierto de los lamtuna, los «velados».
Heredara o no la ciudad un núcleo más antiguo desde el que se desplazó el centro de gravedad urbano y humano, la mayoría de las fuentes sitúa la fundación de la Chinguetti actual hace unos ocho siglos —hacia mediados del siglo XIII (1262 d. C. / 666 H.)—, cuando figuraba entre los centros comerciales importantes de las rutas caravaneras que atravesaban el Sáhara entre África occidental y el norte de África.
Una de las primeras referencias a la ciudad procede del historiador de Tombuctú Abd al-Rahmán al-Saadi (m. 1656) en su Tarij al-Sudán, al presentar al cadí de Tombuctú «Muhammad Nadd», de origen chinguettiano, que gozaba de gran influencia bajo el jefe tuareg Akil.
Akil gobernaba Tombuctú hacia 1433, lo que significa que la ciudad existía en la primera mitad del siglo XV, según recoge Ahmed Mouloud al-Hilal de Abdel Wedoud Ould Cheikh.
A principios del siglo XVI, el autor y traductor alemán afincado en Portugal, Valentim Fernandes, mencionó Chinguetti y la consideró la tercera ciudad habitada más importante del país en aquel momento.
Chinguetti conoció periodos de prosperidad desde el siglo XIII, pero su mayor esplendor comenzó a partir del siglo XVIII. La ciudad se afirmó como centro científico y espiritual y se convirtió en punto de partida de la peregrinación hacia los Lugares Santos, lo que le valió tal renombre que su nombre acabó designando a todo el país, en especial en las tierras del Oriente musulmán.
A ello contribuyeron factores entrelazados: la caravana de la peregrinación que partía de allí rumbo a los Lugares Santos; la ida de sabios del país a Oriente para cumplir el hach, debatir con los eruditos y adquirir bibliotecas, algunos de los cuales se establecieron allí, en Egipto, el Hiyaz, Irak y Sudán.
Con esta transformación, Chinguetti dejó de designar solo la ciudad sahariana encerrada entre las arenas y las montañas del Adrar: dio su nombre a un vasto espacio humano y territorial, donde se fundieron las tribus sanhaya y Banu Hassán junto a otros componentes, y donde surgieron instituciones sociales.
Se perfiló entonces poco a poco el tipo del «sahariano de Chinguetti, integrado en una civilización del desierto moldeada por el islam», en expresión del difunto historiador mauritano Mohamed Ould Mouloud al-Shinnafi.
Situación geográfica
La ciudad se encuentra en el ángulo noroccidental del gran Sáhara africano, en la wilaya de Adrar, a unos 90 km al este de Atar, capital administrativa de la región.
Las montañas del Adrar la flanquean al norte y al oeste, mientras que al este se abre a la inmensidad del desierto, a unos 660 km de la frontera con Malí.
Chinguetti se asienta en la meseta del Adrar, en el centro-noroeste de Mauritania, a más de 400 km al este del océano Atlántico y a cerca de 500 metros de altitud.
Clima y recursos hídricos
Las temperaturas son elevadas de día y caen bruscamente de noche: pueden alcanzar los 49 °C en los periodos de calor, mientras que las mínimas descienden hasta 10 °C. La media anual de las máximas es de 35,7 °C y la de las mínimas de 24,7 °C.
El clima se caracteriza por la aridez, patente en la escasez de lluvias a lo largo del año, con una precipitación que no supera los 8,5 mm anuales, lo que ha contribuido en gran medida a la desertificación y al avance de las arenas.
La ciudad dispone de fuentes de agua subterránea dulce, pero su nivel está amenazado por un descenso continuo, ante una explotación creciente y una recarga insuficiente por la falta de lluvias.
Economía
La economía de la ciudad se basó históricamente en gran medida en el comercio transahariano, que le otorgó la condición de polo mercantil y sostuvo su prosperidad durante siglos gracias a diversas mercancías, con el oro y la sal a la cabeza.
Chinguetti constituía una escala importante en la ruta caravanera conocida como «vía lamtuni» del comercio transahariano en África occidental, que enlazaba las tierras africanas con las metrópolis del Magreb pasando por las principales ciudades del desierto.
Servía de eslabón entre los núcleos humanos escalonados a lo largo de las pistas caravaneras; las minas conferían entonces peso económico a la ciudad sahariana, central en los intercambios comerciales, junto a las mercancías que por ella transitaban: dátiles, cueros, telas y camellos.
Con el impulso que fue ganando el comercio atlántico, el tráfico caravanero a través de las ciudades históricas del Sáhara fue menguando, por la escasez de recursos y la emigración de los habitantes, sumiéndolas en dificultades económicas.
La posición de la ciudad retrocedió en consecuencia, al desaparecer gradualmente la necesidad de transportar mercancías a lomos de camello frente al auge del transporte marítimo y del comercio atlántico.
La presencia europea en las costas atlánticas se convirtió en colonización, que llegó a controlar varios países, alteró profundamente los circuitos del comercio mundial y transformó los medios de producción y de transporte.
Pese a estos desafíos, la ciudad ha seguido resistiendo a las tormentas y a las arenas. Sus habitantes tratan de mejorar sus condiciones conservando actividades como la agricultura de oasis, además del «turismo cultural» que atraen sus bibliotecas ricas en manuscritos y sus enclaves de valor histórico, frecuentados por investigadores e interesados en la historia. Estos factores mueven modestamente la economía local de servicios.
Población
Chinguetti ha conocido fuertes oscilaciones demográficas, debido a las transformaciones económicas y climáticas que ha atravesado.
Aunque la ciudad contaba con habitantes asentados, una parte de la población alternaba el asentamiento urbano con el desplazamiento por los alrededores, según las condiciones de la vida beduina.
El poblamiento se vio afectado por sequías severas, la más reciente en los años setenta del siglo XX, que redujo drásticamente el número de habitantes, hasta el punto de quedar en algunos periodos solo unos 400 residentes.
Su población asciende a unos 6.800 habitantes, según los datos de la Oficina Nacional de Estadística de Mauritania de 2013.
Monumentos y vestigios
Chinguetti reúne numerosos lugares de interés para visitantes y turistas, en especial los atraídos por el patrimonio cultural e histórico.
La antigua mezquita constituye un hito arquitectónico del siglo XIII, encarnación de la arquitectura islámica sahariana y muestra del floreciente legado islámico de la ciudad y de su irradiación espiritual.
El alminar cuadrado de piedra de la mezquita ha adquirido un valor simbólico nacional: sus imágenes y maquetas expresan hoy la identidad mauritana en su dimensión islámica e histórica.
La UNESCO clasifica Chinguetti como Patrimonio Mundial, junto a otras ciudades mauritanas como Uadán, Tichit y Ualata, por constituir estas ciudades un testimonio único de la cultura beduina y del comercio en un entorno desértico desde la Edad Media: centros florecientes de rica vida religiosa y cultural que han sabido preservar su trama arquitectónica excepcional durante siete siglos.
La ciudad alberga numerosas bibliotecas que han contribuido notablemente a proteger manuscritos de obras de algunos de los primeros sabios musulmanes. Son en su mayoría bibliotecas familiares, cuya conservación y el mantenimiento de su valioso contenido se transmiten de generación en generación.
Estas bibliotecas atraen a investigadores y académicos interesados en el estudio del patrimonio cultural del islam en África occidental.
El catálogo del Instituto Mauritano de Investigación Científica registra 3.968 manuscritos en 20 bibliotecas de la ciudad, entre las que destacan la biblioteca Ahl Ahmed Sharif (1.302 manuscritos), la biblioteca Ahl Habt (1.172 manuscritos), la biblioteca Ahl Ahmed Mahmud y la biblioteca Ahl Hamen, además de la biblioteca de la mezquita de Chinguetti.